sábado, 26 de octubre de 2019

PERSEVERANCIA, entre Ánimas y Virtudes

La risa es el lenguaje del alma.
Pablo Neruda
Junto a la familia encontrada…

Perseverancia es una calle de Centro Habana, que se desliza en particular con apenas seis cuadras que cortan perpendicularmente otras, desde Neptuno hasta Malecón con orientación NW-SE. En el Edificio con #162, Apto. 9, entre Ánimas y Virtudes residí desde mis años de consciente e inconsciencia colectiva, digamos lo que recuerdo porque sí, desde el ápice de la memoria si/no olvidada.
Cuando en mayo de 1997 me disponía entre letras, palabras y párrafos a dejar constancia de esta animosa verborrea, con antecedentes de presuntos interfluvios entre risas o lágrimas por aciertos y desaciertos, que en ratos de aparentes silencios, me disponía a escribir para gritar o guardar en reposo; hasta un día en que la magnánime circunstancia de lo inesperado, abriría las puertas hacia un camino asequible, si bien inconforme para mi gusto por el tiempo, pero sí, para un puente irremediablemente más cercano que pretendiera, dentro de la máxime lejanía, acercarme a la supuesta verdad.

Durante la etapa de la enseñanza primaria siempre me incliné con total preferencia hacia las asignaturas de Ciencias; y aunque no me disgustaban del todo las letras, era obvio el interés por aquéllas, que llevaban intrínseco el descubrimiento o lo nuevo!, lo sorpresivo e investigativo y por así decirlo hasta si se quiere, lo misterioso u oculto, pero presente!, tangible o intangible ante mis ojos; desdibujándose en toda su expresión hacia una pasión y respeto por la Naturaleza y la Geografía que modeló mi pensamiento, personalidad y carácter, dado los entornos y contextos por los que he asumido y vivido tras desafíos y metas; con la previsora moral en defensa y preservación del patrimonio histórico desde lo conceptual y/o efímero.

De ahí, me descubrí diferente, apresurada, de pensamiento férreo y desafiante al tiempo, rebosante de la utopía ingenua, tal vez por los años mozos y de ser posible, si se me permitía, hasta de violar con la imaginación las leyes del Universo.

Hoy, al paso de varios lustros, me descubro fuera de los espejos, donde me rememoro hacia la antítesis de los inicios de ésta; pues el tránsito acusa hacia la claridad de que todo tiene su tiempo y su momento, para un réquiem inoportuno, más, en sintonía y benevolencia, 37 años después; marqué los pasos de la insistencia para el regreso a la calle, a la casa; a la escucha inolvidable! del acústico sonido de la misma cerradura de la puerta, que al abrirse, significaba la llegada y entrada de mi padre!… Dónde por eufonía metafórica o desobediencia, se entrelazan los recuerdos de una época propia y contexto no menos singular; con la dicha de transitar por la vereda o la senda de mi vida, acompañada de la fuerza y resistencia de cada una de las letras de mi primer recinto capitalino y que conforman su nombre, Perseverancia; junto con Ánimas y Virtudes; ambas heredadas o aprehendidas increíblemente con mi sintonía existencial.

Es por ello, que justo in situ los invito a transitar desde los inicios o el comienzo inocuo de este peregrinar, de tiempos que parecerían ya olvidados, pero presuntuosos al descuido, ya sea para ser leído como relato, descarga, ensayo, novela o cuento, dígase en el populacho cubano, a gusto del consumidor.

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