La
risa es el lenguaje del alma.
Pablo Neruda
Junto
a la familia encontrada…
Perseverancia
es una calle de Centro Habana, que se desliza en particular con apenas seis
cuadras que cortan perpendicularmente otras, desde Neptuno hasta Malecón con
orientación NW-SE. En el Edificio con #162, Apto. 9, entre Ánimas y Virtudes
residí desde mis años de consciente e inconsciencia colectiva, digamos lo que
recuerdo porque sí, desde el ápice de la memoria si/no olvidada.
Cuando en mayo de 1997 me disponía entre letras,
palabras y párrafos a dejar constancia de esta animosa verborrea, con
antecedentes de presuntos interfluvios entre risas o lágrimas por aciertos y
desaciertos, que en ratos de aparentes silencios, me disponía a escribir para
gritar o guardar en reposo; hasta un día en que la magnánime circunstancia de
lo inesperado, abriría las puertas hacia un camino asequible, si bien
inconforme para mi gusto por el tiempo, pero sí, para un puente
irremediablemente más cercano que pretendiera, dentro de la máxime lejanía,
acercarme a la supuesta verdad.
Durante la etapa de la enseñanza primaria siempre me
incliné con total preferencia hacia las asignaturas de Ciencias; y aunque no me
disgustaban del todo las letras, era obvio el interés por aquéllas, que
llevaban intrínseco el descubrimiento o lo nuevo!, lo sorpresivo e
investigativo y por así decirlo hasta si se quiere, lo misterioso u oculto,
pero presente!, tangible o intangible ante mis ojos; desdibujándose en toda su
expresión hacia una pasión y respeto por la Naturaleza y la Geografía que
modeló mi pensamiento, personalidad y carácter, dado los entornos y contextos
por los que he asumido y vivido tras desafíos y metas; con la previsora moral
en defensa y preservación del patrimonio histórico desde lo conceptual y/o
efímero.
De ahí, me descubrí diferente, apresurada, de
pensamiento férreo y desafiante al tiempo, rebosante de la utopía ingenua, tal
vez por los años mozos y de ser posible, si se me permitía, hasta de violar con
la imaginación las leyes del Universo.
Hoy, al paso de varios lustros, me descubro fuera de
los espejos, donde me rememoro hacia la antítesis de los inicios de ésta; pues
el tránsito acusa hacia la claridad de que todo
tiene su tiempo y su momento, para un réquiem inoportuno, más, en sintonía
y benevolencia, 37 años después; marqué los pasos de la insistencia para el
regreso a la calle, a la casa; a la escucha inolvidable! del acústico sonido de
la misma cerradura de la puerta, que al abrirse, significaba la llegada y
entrada de mi padre!… Dónde por eufonía metafórica o desobediencia, se
entrelazan los recuerdos de una época propia y contexto no menos singular; con
la dicha de transitar por la vereda o la senda de mi vida, acompañada de la
fuerza y resistencia de cada una de las letras de mi primer recinto capitalino
y que conforman su nombre, Perseverancia;
junto con Ánimas y Virtudes; ambas heredadas o aprehendidas
increíblemente con mi sintonía existencial.
Es por ello, que justo in situ los invito a
transitar desde los inicios o el comienzo inocuo de este peregrinar, de tiempos
que parecerían ya olvidados, pero presuntuosos al descuido, ya sea para ser
leído como relato, descarga, ensayo, novela o cuento, dígase en el populacho
cubano, a gusto del consumidor.

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