sábado, 26 de octubre de 2019

ME SALVÓ LA SONRISA / TESTIMONIO DENUNCIA




Dedicatorias



A mi padre, Edgardo Rodríguez,
el real y único. Un ser excepcional;
su pensamiento, cariño y ejemplo,
caminan conmigo.

A Fredo Arias de la Canal,
mi maestro y amigo incondicional
con su vital elegancia
para diálogos intemporales.

A Sarita, la niña,
 que me abrió las puertas de lo oculto
la entrada a mi segundo nacimiento
en búsqueda de la verdad y la justicia.

A Abundio Triana,
El que con su dispuesto y apresurado andar
logró tocar las puertas de la cofradía,
sin regreso para quimeras.

A mi sonrisa perseverante,
la que detuvo el viento de lo esotérico,
la que enfrentó lo inexplicable,
la que exhibe con rebeldía agnóstica,
el arcoíris intangible de mi siempre amanecer,
la que no se rendirá jamás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario