sábado, 26 de octubre de 2019

LA LLEGADA


Día 2
En esa misma 2da semana del mes, pues no esperé al siguiente martes; el jueves, 13 de diciembre, volví a la marcha del mismo pueblo; dispuesta a enfrentar otra larga jornada y esta vez, con la llegada al pueblo me dirigí al Departamento del Carnet de Identidad, con la intención de averiguar acerca de mi supuesta tía,  o referentes acerca de mi madre; donde sólo tenía un nombre y un apellido por separados, o sea; correspondientes a dos personas diferentes.

Con la ayuda de éstos compañeros, tuve en mis manos la foto de: Amelia, Graciela Fernández, la que sería la supuesta tía; pero que en esa época, desconocía que aquél nombre no era válido, y sí sólo el apellido, Fernández, que respondía a la hermana de mi padre biológico, referencia expuesta por mi padre en nuestro anterior capítulo concluyente.

Estas gestiones fueron hechas a través y gracias a la amabilidad y respeto del compañero del Departamento de Bomberos, Cristo Gil  Fernández Crespo, que al escuchar mis textos desde lo sui-géneris o no común, dado el tema que me hostigaba; se interesó y se prestó desinteresadamente para cooperar o ayudar en la búsqueda, e incluso, recuerdo que me dio nombres de familias, entre ellas, curiosamente hasta de la mía real, pero que en ese momento, esos nombres, me resultaban totalmente desconocidos.

A Cristo Gil, le agradezco en gran medida su disposición y los resultados de la misma y reconozco que su apoyo fue determinante. Él, no me estaba salvando de un incendio en términos de fuego, pero sí de un agravio que me asistía desde diez años antes y que se mantenía en el mismo círculo con fuego constante y sin salida a posible evacuación, donde las llamas que ardían, y que sólo yo conocía, me quemaban e incineraban el alma.

Entrada la tarde, caminé varias cuadras a lo largo de la calle principal o real, como se le llamaba en aquel entonces; por supuesto con la interrogante retórica perseverante en mi boca y la observación profunda desde mis ojos, en cada una de las personas a quiénes me dirigía o intercambiaba. Más, la llegada a un portal en la senda N-SW donde yacía sentado en una silla de madera, un señor mayor (1), grueso; el que exponía desde su expresión facial, un rostro incómodo e inconforme; imagino que por razones personales vividas que lo llevaron a su condición de minusválido, lo reflejaba con dolor y dulzura a la vez, en cada uno de sus gestos. No supe qué causas provocaron la pérdida de su pierna; lo que sí recuerdo es que desde el primer momento me sentí identificada con éste y él conmigo; pues a la primera pregunta, ésa, la misma que repetía como objeto de insistencia, y que hoy siento mucho no haberle preguntado su nombre por la dinámica y lo avanzado de la tarde, pero observé que con mi pregunta, su rostro se mostraba atónito.

Tras un silencio pensativo de pocos minutos, dijera que éste señor; se esforzaba por recordar, buscando la forma de cómo podía ayudarme; ¡lo hizo!, se le ocurrió la brillante idea de sugerirme:
—¿Por qué no vas a ver el antiguo Alcalde de Güira de Melena?

Y seguido me orientó cómo llegar hasta la casa que quedaba relativamente cerca de allí.
La idea realmente no me desagradaba, al contrario!, me era motivo de curiosidad, se me desbordaban las interrogantes, una tras otra; quién sabe?!, tal vez?!, puede que sí?!, puede que no?!, algo aportará!.. Y a todo eso se me unían mensajes o dichos que también aprendí de chica en textos repetidos de mi abuela paterna, que no hay peor diligencia que la que no se hace.

A pocas cuadras, la llegada, frente al portal de la majestuosa casa antigua, del tipo Neoclásico, pero muy bien conservada; lo que nos aportaba que la casa había pertenecido a una familia de condiciones económicas supuestamente favorables y al paso del tiempo se mantenía conservado y bien cuidado, si la comparábamos con otras cercanas a ésta.

Al tocar el timbre de la puerta, se asoma a ésta una señora mayor (2), con rostro dócil, suave y de pasos muy lentos. Se me acerca y entonces, le pregunto:
—¿Aquí vive el antiguo Alcalde de Güira?
Con un lento movimiento afirmativo de la cabeza; esta señora, que todo me hacía suponer, que era la esposa del ex-Alcalde, me mandó a pasar a una sala, que aunque amplia en su estructura constructiva, se le habían hecho remodelaciones del espacio con paredes y vanos adheridos. Recuerdo que también había muebles de estilo y maderas preciosas (caoba) por el buen estado de conservación en que se encontraban, entonces…

..Con tono muy bajo me dice:
—Mira, él salió hace un rato, pero debe estar al llegar; si quieres puedes esperarlo.

Es curioso; no me preguntó para qué quería verlo, lo que denota que al ex-Alcalde lo visitaban muchas personas (*).
Por supuesto, accedí en afirmativo a la propuesta de esperarlo y mientras tanto me recreaba observando los dibujos del techo y en mi imaginario me inventaba en cómo habría sido en físico y socialmente la vida del Alcalde. Trataba de entrelazar elementos visuales tangibles con el contexto intangible de la década de los 50’, no vividos, pero sí estudiados.

Reconozco que aunque optimista y segura en la insistencia, no albergaba muchas esperanzas de un giro o cambio a favor respecto al objeto de búsqueda que me asistía y como ya he escrito en otros capítulos, era un tema casuístico, donde desde afuera, ni siquiera hoy los que lean este testimonio, pueden imaginar el impacto psico-social desfavorable que laceró mi temprana edad.

Fue un error de mi parte, no preguntarle el nombre a la amable Señora, lo siento mucho!; tal vez la vida me provea en algún momento de acceder a ello, pues considero que de alguna forma merece ser nombrada en estas notas que justo fueron la llegada precisa para la arrancada pre-final, que fue un tramo corto pero apasionante, en no más de una hora; pero que justo, los hechos de intercambios con personas en esa casa, me llevó directo al centro de la diana o la meta. No acusé el tiempo en la espera que demoró el Alcalde; pero sí recuerdo exhaustivamente mi entrevista con éste.

A la llegada del mismo, se acotó un saludo cordial con mirada afable; nos sentamos y pasamos ambos a un diálogo preciso. Otra vez, nos parábamos en el pedestal del objeto de búsqueda, que presentamos siempre. Recuerdo que con cierto asombro, sí mostró dado la escucha, a un marcado interés por ayudarme, pero también me comentó que realmente desconocía del hecho que le citaba, por lo distante del acontecido, veinte años atrás; sin embargo, la llegada de otra persona a nuestro encuentro, lo recuerdo como un milagro, aunque filosóficamente lo advierto sólo como casualidad o coincidencias y si acudo a la transculturación cubana, digo que los Santos Orishas me lo pusieron para bien, ¡justo en el camino!; jajajajjaja…

Pues sí, mientras conversaba con el Alcalde; llegó a la casa por razones ajenas a mí, un hombre mayor, no tanto como mi entrevistado; pero sí recuerdo muy bien que su mirada era dulce y algo apenado por la interrupción.
Entró al recinto, con pasos cortos; saludó y sin decir palabras atendía con mucho interés, al diálogo que habíamos establecido con el Alcalde.

Intentaba mantenerme concentrada en la atención directa al diálogo, sin perder el hilo de la conversación; pero a los pocos minutos, percibí que la persona de mirada dulce que se había incorporado al intercambio, no sólo escuchaba!, me observaba fijo, diría que con asombro!, ¡lo sentía en extremo!, pues con su mirada directa a mi rostro, se le agregó una gran fuerza que en aquel momento no entendía!.
Confieso que trataba de ignorar su mirada, pero en idas y vueltas, no dejaba de interceptarme con la suya!.

Lo que no me sería creíble que aquel señor de mirada respetuosa o taciturna, pareciera que se encontraba medianamente en shock en términos metafóricos, insólitos o no esperados por él en su visita a la casa de su amigo, el Alcalde; y que por esas coincidencias o casualidades que nos da la vida en tiempos y hechos, se juntan!, pues sí, inesperado para ambos, al tenernos uno frente al otro, en tiempo y espacio.
Considero que ser nacido y/o coterráneo del terruño por varios lustros, lo hacía conocedor de historias de familias antiguas; por ello, era obvio que alguna historia se le asomaba en los recuerdos, por lo que el sorprendido, era él.

Esta maravillosa persona a la que le debo haber apuntado directo a las pautas para un encuentro con mi familia biológica, se nombra Abundio Triana y que hoy, doy testimonio y gracias a su ayuda desinteresada y le agrego otra más en coincidencias con su/mi apellido, Triana; el que lo incorporé de inmediato a mi familia; aunque no fuese precisamente genética.

Durante aquel encuentro junto al Alcalde; Abundio no se expresó en palabras, ni gestos, ¡escuchaba atentamente!. Puedo asegurarles que hoy al paso del tiempo, insisto que su mirada detenida, la que recuerdo y también logro comprender a destiempo; el por qué de su absoluto silencio, el por qué le resultaba insólito,…digamos que desde mi juicio, tenía ante él un rostro; el mío, con parecido físico muy peculiar que coincidían con uno de mis hermanos; justo el otro que también había sido regalado y/o adoptado; así como la suma de mis pocos textos referentes.

Como vemos, era entendible su comportamiento en su contenida mirada, donde afloraba o se descubría el texto aparentemente omitido; por lo que imagino, no era loable para él, añadir palabras.

Moderadamente satisfecha, salí de casa del antiguo Alcalde de Güira de Melena, con la intención de volver en pocos días para ver si éste había averiguado o encontrado referencias al respecto. Ya en camino hacia la parada, ocurre mi segundo encuentro con Abundio, donde sofocado me alcanza y me apunta:
—¡Necesito que me des tu nombre completo, tu dirección y cómo localizarte!
Por unos segundos quedé callada y pensando,… me resultaba curiosa su insistencia y también porque tenía mis motivos para desconfiar, ya que éste, era una persona desconocida, que la había visto sólo una vez, de pocos minutos y por coincidencia, en el reciente y terminado encuentro con el Alcalde.

Al toque, algo me dijo que accediera a darle la información, pues me avivaba que con la desconfianza no se favorecerían las sendas que se divisaban en la encomienda en que me encontraba por decisión propia, a pesar de los posibles desaciertos que por lógica de la vida, la filosofía y la experiencia, forman parte inseparable del camino, en toda búsqueda.

Después de nuestro segundo encuentro con Abundio, seguí camino a la parada de la ruta que me llevaría de vuelta a San Antonio de los Baños y de ahí tomar otro o tal vez un chance, botella en cualquier transporte que me acercara lo más posible y de regreso a casa, que radicaba en uno de los pueblitos periféricos del municipio de Caimito.

El día me había sido agotador y pasaban las 5:00pm; por lo que sólo deseaba que el interés mostrado por el Sr. Alcalde, en su persona Pedro Rodríguez y su amigo, Abundio Triana, no fuesen en vano.

Recibir una señal, un detalle, dato o noticia a favor de mi búsqueda, era lo que más deseaba como resultado dado del esfuerzo y por supuesto que el transporte llegara lo antes posible!!, jajajajja….

Pues sí, estaba cansada y con malestar bajo vientre abdominal; lo que suponía correspondía a las duras jornadas en caminatas extendidas por las diferentes zonas y barrios del pueblo, durante esos dos días; …y ahora les agrego que en ese momento desconocía que me encontraba embarazada!!, ufff…así mismo!, el que fue interrumpido una semana después por un aborto espontáneo!, imagino que fue una consecuencia de los altos niveles de tensión vividos durante meses, por la cantidad de desaciertos, pérdida de la confianza, injusticias, extremos esfuerzos, que se acumulaban desproporcionalmente con deterioro para mi organismo, básicamente como stress postraumático, los que pasaban ya, los diez años.
Ya en la parada, habían transcurrido más de 45 minutos y el tiempo se me multiplicaba en la espera. A ello se les adicionaban el hambre y la sed,  debido al desgaste del día, como ya hemos mencionado, por caminatas y preguntas repetidas a las diferentes personas con las que había intercambiado en términos de encuesta y otras, en réquiem para supuestas entrevistas, que necesariamente implicaban exponer un raciocinio lógico, para que fuese creíble a pesar del tiempo.

Me encontraba por todo lo visto y escuchado, tensa y ansiosa; pues era yo el objeto protagónico y a su vez mi investigadora; contratada por justicia.

Me resurgían disímiles preguntas, que se movían o proyectaban para futuros conflictos. Encontrar mis orígenes y las posibles reacciones o consecuencias de los resultados y confieso que, se me hacía de cierta forma obsesivo…eso debe ser porque soy Virgo en el Zodiaco! ¡¡Obsesivos y perfeccionistas!!.. jajjajajaa…
Entre las preguntas que me hacía:
—¿Qué reacción tendrían mis padres de crianza, si se enteraban de esta búsqueda?
....y…
—¿Qué reacción tendrían ellos, si lograba encontrar a mis padres biológicos?
Se me hace difícil recordar cuántas interrogantes; pero todas juntas!, ocupaban mi mente en conversación secreta con mi yo, que a su vez, me ayudaban a resistir la espera, pues no podía alejarme de la cola de la parada de la ruta, pues podía perder la ocasión para el regreso seguro, se desconocía la hora exacta de la llegada del transporte.

Por el movimiento y disposición de las personas que se encontraban en la parada, me di cuenta que al fin!!!! el transporte para el regreso se visualizaba a dos cuadras, incorporándose a la calle real y también una vez más, se interceptaba o se me cruzaba la imagen de Abundio, que justo lo veía que transitaba apresurado entre el curioso desfile o aglomeración des lineal de la esperanzada cola.

La llegada por tercera vez, del mismo día, sólo discernía en el número, pues otra vez, asistía apresurado y con la respiración entrecortada…
Ya frente a mí, me pregunta:
—¿La que te crió a ti, se llama Dolores?. (5)

No hubo respuesta axiomática; ¡quedé paralizada!, sólo moví la cabeza en sentido afirmativo y de inmediato abracé a Abundio por su resultado inesperado pero eficiente en el ejercicio y empeño de ayudarme.

Increíblemente, su pregunta, denotaba la veracidad de su texto; sin temor a error, ¡AFIRMATIVO!,...sin palabras!!, había encontrado mis orígenes!, pues el nombre de mi madre de crianza, Dolores, no había sido tratado, ni nombrado durante el encuentro ocurrido en la casa del Alcalde; ni con nadie de las personas con las que había intercambiado durante los dos días de jornada hacia la búsqueda de mi investigación.

De inmediato, se dispone a contarme en esencia lo más importante que éste consideraba y que suponía, y que fuera de mayor interés para mí; donde lo resumió en cuatro frases bien concisas….
—Tu padre y tu madre están vivos!
—Tienes 6 hermanos
—Ellos viven en El Gabriel. Pueblito muy cercano a Güira de Melena.
—Cuando pequeña a ti te dio el tifus negro, la gastroenteritis y el sarampión.

… y que terminó con una pregunta:

—¿Cuándo puedes venir para llevarte a conocer a tus padres?
Sobre las 6:15pm del día jueves del 13 de diciembre de 1979, fue la última vez que coincidimos con Abundio, seguido, nos despedimos y subí al transporte que me traería de regreso a casa.

La emoción por el inesperado resultado alcanzado en sólo dos días, me alimentó el alma por lo logrado, con euforia y para alta autoestima; lo que hizo desaparecer el malestar por cansancio, el hambre y la sed.

Antes de terminar este capítulo, me detengo y expongo en testimonio explícito y no efímero, con la mayor justeza de mi parecer, que acceder a entregarle en confianza mis datos personales, a la llegada de Abundio, se basó justo en que su rostro, su accionar, derrochaban la savia de una persona noble, honesta, desinteresada y humanista. Así actuó y así cumplió!.
Gracias Abundio.



(1).- José Saavedra. (Pepe Potaje). Persona minusválida que en el encuentro en su portal, me sugirió visitar al antiguo Alcalde de Güira de Melena, donde coincidimos con Abundio Triana.

(2).- María Sánchez. Esposa del ex Alcalde de Güira de Melena.

(3).- Pedro Rodríguez; el antiguo Alcalde de Güira de Melena. Referente aportado por Jorge Triana; hijo de Abundio Triana. (2019).

(4).- Abundio Triana.
Quien aportó por astucia y dedicación humanista los referentes exactos de la existencia de mi familia biológica. Fallecido el 23 de septiembre de 1998.

(5).- Dolores Triana Machín. Es el nombre de mi madre de crianza.


(*) Ya desde esos momentos comenzaba a forjarse la futura investigadora y aficionada a los estudios de arquitectura e inmuebles históricos patrimoniales.

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