Día 2
En esa misma 2da semana del mes, pues no esperé al
siguiente martes; el jueves, 13 de diciembre, volví a la marcha del mismo
pueblo; dispuesta a enfrentar otra larga jornada y esta vez, con la llegada al
pueblo me dirigí al Departamento del Carnet de Identidad, con la intención de
averiguar acerca de mi supuesta tía, o
referentes acerca de mi madre; donde sólo tenía un nombre y un apellido por
separados, o sea; correspondientes a dos personas diferentes.
Con la ayuda de éstos compañeros, tuve en mis manos
la foto de: Amelia, Graciela Fernández,
la que sería la supuesta tía; pero que en esa época, desconocía que aquél
nombre no era válido, y sí sólo el apellido, Fernández, que respondía a la
hermana de mi padre biológico, referencia expuesta por mi padre en nuestro
anterior capítulo concluyente.
Estas gestiones fueron hechas a través y gracias a
la amabilidad y respeto del compañero del Departamento de Bomberos, Cristo
Gil Fernández Crespo, que al escuchar
mis textos desde lo sui-géneris o no común, dado el tema que me hostigaba; se
interesó y se prestó desinteresadamente para cooperar o ayudar en la búsqueda,
e incluso, recuerdo que me dio nombres de familias, entre ellas, curiosamente
hasta de la mía real, pero que en ese momento, esos nombres, me resultaban
totalmente desconocidos.
A Cristo Gil, le agradezco en gran medida su disposición
y los resultados de la misma y reconozco que su apoyo fue determinante. Él, no
me estaba salvando de un incendio en términos de fuego, pero sí de un agravio
que me asistía desde diez años antes y que se mantenía en el mismo círculo con fuego
constante y sin salida a posible evacuación, donde las llamas que ardían, y que
sólo yo conocía, me quemaban e incineraban el alma.
Entrada la tarde, caminé varias cuadras a lo largo
de la calle principal o real, como se le llamaba en aquel entonces; por supuesto
con la interrogante retórica perseverante en mi boca y la observación profunda
desde mis ojos, en cada una de las personas a quiénes me dirigía o
intercambiaba. Más, la llegada a un portal en la senda N-SW donde yacía sentado
en una silla de madera, un señor mayor (1), grueso; el que exponía desde su
expresión facial, un rostro incómodo e inconforme; imagino que por razones
personales vividas que lo llevaron a su condición de minusválido, lo reflejaba
con dolor y dulzura a la vez, en cada uno de sus gestos. No supe qué causas
provocaron la pérdida de su pierna; lo que sí recuerdo es que desde el primer
momento me sentí identificada con éste y él conmigo; pues a la primera
pregunta, ésa, la misma que repetía como objeto de insistencia, y que hoy
siento mucho no haberle preguntado su nombre por la dinámica y lo avanzado de
la tarde, pero observé que con mi pregunta, su rostro se mostraba atónito.
Tras un silencio pensativo de pocos minutos, dijera
que éste señor; se esforzaba por recordar, buscando la forma de cómo podía
ayudarme; ¡lo hizo!, se le ocurrió la brillante idea de sugerirme:
—¿Por qué no vas a ver
el antiguo Alcalde de Güira de Melena?
Y seguido me orientó cómo llegar hasta la casa que
quedaba relativamente cerca de allí.
La idea realmente no me desagradaba, al contrario!,
me era motivo de curiosidad, se me desbordaban las interrogantes, una tras
otra; quién sabe?!, tal vez?!, puede que sí?!, puede que no?!, algo aportará!..
Y a todo eso se me unían mensajes o dichos que también aprendí de chica en
textos repetidos de mi abuela paterna, que no
hay peor diligencia que la que no se hace.
A pocas cuadras, la llegada, frente al portal de la
majestuosa casa antigua, del tipo Neoclásico, pero muy bien conservada; lo que
nos aportaba que la casa había pertenecido a una familia de condiciones
económicas supuestamente favorables y al paso del tiempo se mantenía conservado
y bien cuidado, si la comparábamos con otras cercanas a ésta.
Al tocar el timbre de la puerta, se asoma a ésta una
señora mayor (2), con rostro dócil, suave y de pasos muy lentos. Se me acerca y
entonces, le pregunto:
—¿Aquí vive el antiguo
Alcalde de Güira?
Con un lento movimiento afirmativo de la cabeza;
esta señora, que todo me hacía suponer, que era la esposa del ex-Alcalde, me
mandó a pasar a una sala, que aunque amplia en su estructura constructiva, se
le habían hecho remodelaciones del espacio con paredes y vanos adheridos.
Recuerdo que también había muebles de estilo y maderas preciosas (caoba) por el buen estado de conservación
en que se encontraban, entonces…
..Con tono muy bajo me dice:
—Mira, él salió hace un
rato, pero debe estar al llegar; si quieres puedes esperarlo.
Es curioso; no me preguntó para qué quería verlo, lo
que denota que al ex-Alcalde lo visitaban muchas personas (*).
Por supuesto, accedí en afirmativo a la propuesta de
esperarlo y mientras tanto me recreaba observando los dibujos del techo y en mi
imaginario me inventaba en cómo habría sido en físico y socialmente la vida del
Alcalde. Trataba de entrelazar elementos visuales tangibles con el contexto
intangible de la década de los 50’, no vividos, pero sí estudiados.
Reconozco que aunque optimista y segura en la
insistencia, no albergaba muchas esperanzas de un giro o cambio a favor
respecto al objeto de búsqueda que me asistía y como ya he escrito en otros
capítulos, era un tema casuístico, donde desde afuera, ni siquiera hoy los que
lean este testimonio, pueden imaginar el impacto psico-social desfavorable que
laceró mi temprana edad.
Fue un error de mi parte, no preguntarle el nombre a
la amable Señora, lo siento mucho!; tal vez la vida me provea en algún momento
de acceder a ello, pues considero que de alguna forma merece ser nombrada en
estas notas que justo fueron la llegada precisa para la arrancada pre-final,
que fue un tramo corto pero apasionante, en no más de una hora; pero que justo,
los hechos de intercambios con personas en esa casa, me llevó directo al centro
de la diana o la meta. No acusé el tiempo en la espera que demoró el Alcalde; pero sí recuerdo
exhaustivamente mi entrevista con éste.
A la llegada del mismo, se acotó un saludo cordial
con mirada afable; nos sentamos y pasamos ambos a un diálogo preciso. Otra vez,
nos parábamos en el pedestal del objeto de búsqueda, que presentamos siempre.
Recuerdo que con cierto asombro, sí mostró dado la escucha, a un marcado
interés por ayudarme, pero también me comentó que realmente desconocía del
hecho que le citaba, por lo distante del acontecido, veinte años atrás; sin
embargo, la llegada de otra persona a nuestro encuentro, lo recuerdo como un
milagro, aunque filosóficamente lo advierto sólo como casualidad o
coincidencias y si acudo a la transculturación cubana, digo que los Santos Orishas me lo pusieron para bien,
¡justo en el camino!; jajajajjaja…
Pues sí, mientras conversaba con el Alcalde; llegó a
la casa por razones ajenas a mí, un hombre mayor, no tanto como mi
entrevistado; pero sí recuerdo muy bien que
su mirada era dulce y algo
apenado por la interrupción.
Entró al recinto, con pasos cortos; saludó y sin
decir palabras atendía con mucho interés, al diálogo que habíamos establecido
con el Alcalde.
Intentaba mantenerme concentrada en la atención
directa al diálogo, sin perder el hilo de la conversación; pero a los pocos
minutos, percibí que la persona de mirada dulce que se había incorporado al
intercambio, no sólo escuchaba!, me observaba fijo, diría que con asombro!, ¡lo
sentía en extremo!, pues con su mirada directa a mi rostro, se le agregó una
gran fuerza que en aquel momento no entendía!.
Confieso que trataba de ignorar su mirada, pero en
idas y vueltas, no dejaba de interceptarme con la suya!.
Lo que no me sería creíble que aquel señor de mirada
respetuosa o taciturna, pareciera que se encontraba medianamente en shock en
términos metafóricos, insólitos o no esperados por él en su visita a la casa de
su amigo, el Alcalde; y que por esas coincidencias o casualidades que nos da la
vida en tiempos y hechos, se juntan!, pues sí, inesperado para ambos, al
tenernos uno frente al otro, en tiempo y espacio.
Considero que ser nacido y/o coterráneo del terruño
por varios lustros, lo hacía conocedor de historias de familias antiguas; por
ello, era obvio que alguna historia se le asomaba en los recuerdos, por lo que
el sorprendido, era él.
Esta maravillosa persona a la que le debo haber
apuntado directo a las pautas para un encuentro con mi familia biológica, se
nombra Abundio Triana y que hoy, doy
testimonio y gracias a su ayuda desinteresada y le agrego otra más en
coincidencias con su/mi apellido, Triana; el que lo incorporé de inmediato a mi
familia; aunque no fuese precisamente genética.
Durante aquel encuentro junto al Alcalde; Abundio no
se expresó en palabras, ni gestos, ¡escuchaba atentamente!. Puedo asegurarles
que hoy al paso del tiempo, insisto que su mirada detenida, la que recuerdo y
también logro comprender a destiempo; el por qué de su absoluto silencio, el
por qué le resultaba insólito,…digamos que desde mi juicio, tenía ante él un
rostro; el mío, con parecido físico muy peculiar que coincidían con uno de mis
hermanos; justo el otro que también había sido regalado y/o adoptado; así como
la suma de mis pocos textos referentes.
Como vemos, era entendible su comportamiento en su
contenida mirada, donde afloraba o se descubría el texto aparentemente omitido;
por lo que imagino, no era loable para él, añadir palabras.
Moderadamente satisfecha, salí de casa del antiguo
Alcalde de Güira de Melena, con la intención de volver en pocos días para ver
si éste había averiguado o encontrado referencias al respecto. Ya en camino
hacia la parada, ocurre mi segundo encuentro con Abundio, donde sofocado me
alcanza y me apunta:
—¡Necesito que me des tu nombre completo, tu
dirección y cómo localizarte!
Por unos segundos quedé callada y pensando,… me
resultaba curiosa su insistencia y también porque tenía mis motivos para
desconfiar, ya que éste, era una persona desconocida, que la había visto sólo
una vez, de pocos minutos y por coincidencia, en el reciente y terminado
encuentro con el Alcalde.
Al toque, algo me dijo que accediera a darle la
información, pues me avivaba que con la desconfianza no se favorecerían las
sendas que se divisaban en la encomienda en que me encontraba por decisión
propia, a pesar de los posibles desaciertos que por lógica de la vida, la
filosofía y la experiencia, forman parte inseparable del camino, en toda
búsqueda.
Después de nuestro segundo encuentro con Abundio,
seguí camino a la parada de la ruta que me llevaría de vuelta a San Antonio de
los Baños y de ahí tomar otro o tal vez un chance, botella en cualquier transporte que me acercara lo más posible y de
regreso a casa, que radicaba en uno de los pueblitos periféricos del municipio
de Caimito.
El día me había sido agotador y pasaban las 5:00pm;
por lo que sólo deseaba que el interés mostrado por el Sr. Alcalde, en su
persona Pedro Rodríguez y su amigo, Abundio Triana, no fuesen en vano.
Recibir una señal, un detalle, dato o noticia a
favor de mi búsqueda, era lo que más deseaba como resultado dado del esfuerzo y
por supuesto que el transporte llegara lo antes posible!!, jajajajja….
Pues sí, estaba cansada y con malestar bajo vientre
abdominal; lo que suponía correspondía a las duras jornadas en caminatas
extendidas por las diferentes zonas y barrios del pueblo, durante esos dos
días; …y ahora les agrego que en ese momento desconocía que me encontraba
embarazada!!, ufff…así mismo!, el que fue interrumpido una semana después por
un aborto espontáneo!, imagino que fue una consecuencia de los altos niveles de
tensión vividos durante meses, por la cantidad de desaciertos, pérdida de la
confianza, injusticias, extremos esfuerzos, que se acumulaban
desproporcionalmente con deterioro para mi organismo, básicamente como stress
postraumático, los que pasaban ya, los diez años.
Ya en la parada, habían transcurrido más de 45
minutos y el tiempo se me multiplicaba en la espera. A ello se les adicionaban
el hambre y la sed, debido al desgaste
del día, como ya hemos mencionado, por caminatas y preguntas repetidas a las
diferentes personas con las que había intercambiado en términos de encuesta y
otras, en réquiem para supuestas entrevistas, que necesariamente implicaban
exponer un raciocinio lógico, para que fuese creíble a pesar del tiempo.
Me encontraba por todo lo visto y escuchado, tensa y
ansiosa; pues era yo el objeto protagónico y a su vez mi investigadora;
contratada por justicia.
Me resurgían disímiles preguntas, que se movían o
proyectaban para futuros conflictos. Encontrar mis orígenes y las posibles
reacciones o consecuencias de los resultados y confieso que, se me hacía de
cierta forma obsesivo…eso debe ser porque soy Virgo en el Zodiaco! ¡¡Obsesivos
y perfeccionistas!!.. jajjajajaa…
Entre las preguntas que me hacía:
—¿Qué
reacción tendrían mis padres de crianza, si se enteraban de esta búsqueda?
....y…
—¿Qué
reacción tendrían ellos, si lograba encontrar a mis padres biológicos?
Se me hace difícil recordar cuántas interrogantes;
pero todas juntas!, ocupaban mi mente en conversación secreta con mi yo, que a
su vez, me ayudaban a resistir la espera, pues no podía alejarme de la cola de
la parada de la ruta, pues podía perder la ocasión para el regreso seguro, se
desconocía la hora exacta de la llegada del transporte.
Por el movimiento y disposición de las personas que
se encontraban en la parada, me di cuenta que al fin!!!! el transporte para el
regreso se visualizaba a dos cuadras, incorporándose a la calle real y también
una vez más, se interceptaba o se me cruzaba la imagen de Abundio, que justo lo
veía que transitaba apresurado entre el curioso desfile o aglomeración des
lineal de la esperanzada cola.
La llegada por tercera vez, del mismo día, sólo
discernía en el número, pues otra vez, asistía apresurado y con la respiración
entrecortada…
Ya frente a mí, me pregunta:
—¿La
que te crió a ti, se llama Dolores?. (5)
No hubo respuesta axiomática; ¡quedé paralizada!, sólo
moví la cabeza en sentido afirmativo y de inmediato abracé a Abundio por su resultado inesperado pero
eficiente en el ejercicio y empeño de ayudarme.
Increíblemente, su pregunta, denotaba la veracidad
de su texto; sin temor a error, ¡AFIRMATIVO!,...sin palabras!!, había encontrado
mis orígenes!, pues el nombre de mi madre de crianza, Dolores, no había sido tratado, ni nombrado durante el encuentro
ocurrido en la casa del Alcalde; ni con nadie de las personas con las que había
intercambiado durante los dos días de jornada hacia la búsqueda de mi
investigación.
De inmediato, se dispone a contarme en esencia lo
más importante que éste consideraba y que suponía, y que fuera de mayor interés
para mí; donde lo resumió en cuatro frases bien concisas….
—Tu
padre y tu madre están vivos!
—Tienes
6 hermanos
—Ellos
viven en El Gabriel. Pueblito muy cercano a Güira de Melena.
—Cuando
pequeña a ti te dio el tifus negro, la gastroenteritis y el sarampión.
… y que terminó con una pregunta:
—¿Cuándo
puedes venir para llevarte a conocer a tus padres?
Sobre las 6:15pm del día jueves del 13 de diciembre
de 1979, fue la última vez que coincidimos con Abundio, seguido, nos despedimos
y subí al transporte que me traería de regreso a casa.
La emoción por el inesperado resultado alcanzado en
sólo dos días, me alimentó el alma por lo logrado, con euforia y para alta
autoestima; lo que hizo desaparecer el malestar por cansancio, el hambre y la
sed.
Antes de terminar este capítulo, me detengo y
expongo en testimonio explícito y no efímero, con la mayor justeza de mi
parecer, que acceder a entregarle en confianza mis datos personales, a la
llegada de Abundio, se basó justo en que su rostro, su accionar, derrochaban la
savia de una persona noble, honesta, desinteresada y humanista. Así actuó y así
cumplió!.
Gracias Abundio.
(1).- José Saavedra. (Pepe Potaje). Persona
minusválida que en el encuentro en su portal, me sugirió visitar al antiguo
Alcalde de Güira de Melena, donde coincidimos con Abundio Triana.
(2).- María Sánchez. Esposa del ex Alcalde de Güira
de Melena.
(3).- Pedro Rodríguez; el antiguo Alcalde de Güira
de Melena. Referente aportado por Jorge Triana; hijo de Abundio Triana. (2019).
(4).- Abundio Triana.
Quien aportó por astucia y dedicación humanista los referentes exactos de la existencia de mi familia biológica. Fallecido el 23 de septiembre de 1998.
Quien aportó por astucia y dedicación humanista los referentes exactos de la existencia de mi familia biológica. Fallecido el 23 de septiembre de 1998.
(5).- Dolores Triana Machín. Es el nombre de mi
madre de crianza.
(*) Ya desde esos momentos comenzaba a forjarse la
futura investigadora y aficionada a los estudios de arquitectura e inmuebles históricos
patrimoniales.

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